El recorrido comienza en el Zócalo, nombre coloquial de la Plaza de la Constitución. Este espacio, que desde la época mesoamericana ha sido sede de los acontecimientos políticos y religiosos más relevantes del país, mide aproximadamente 240 metros por lado y puede albergar a más de 100 mil personas. A su alrededor se levantan tres edificios que resumen la historia de México: el Palacio Nacional, la Catedral Metropolitana y el Edificio del Gobierno de la Ciudad. La Catedral Metropolitana, construida sobre las ruinas del Templo Mayor mexica, es la catedral más grande del continente americano. Su construcción se inició en 1573 y se prolongó por casi 250 años, lo que explica la mezcla de estilos gótico, barroco y neoclásico que presenta su fachada. El templo consta de cinco naves formadas por 51 bóvedas, 74 arcos y 40 columnas. A pocos pasos, en la esquina de las calles de Seminario y Justo Sierra, se encuentra la zona arqueológica del Templo Mayor, el centro simbólico del Imperio Mexica. Este basamento piramidal, que alcanzó unos 45 metros de altura, estaba dedicado a Tláloc —dios de la lluvia— y a Huitzilopochtli —dios de la guerra—. El descubrimiento del monolito de la diosa Coyolxauhqui en 1978 dio inicio a las excavaciones que hoy permiten caminar sobre los cimientos de la antigua Tenochtitlan. El perímetro que conforman estas tres paradas —Zócalo, Catedral y Templo Mayor— concentra en menos de 500 metros a pie más de siete siglos de historia: desde la fundación de Tenochtitlan en 1325 hasta la actualidad. Avanzando por la calle Madero —peatonal desde 2010— el visitante transita sobre lo que fue la calzada prehispánica que conectaba el centro ceremonial con la calzada de Tlacopan. A ambos lados, edificios del siglo XIX y principios del XX albergan desde tiendas departamentales hasta cafeterías y fondas con décadas de tradición. La calle Tacuba, paralela a Madero, conserva casonas virreinales con balcones de hierro forjado y zaguanes que revelan patios interiores con fuentes de cantera. La calle Donceles, conocida por sus librerías de viejo y sus edificios judiciales, ofrece un contraste entre el bullicio comercial y el silencio de los archivos históricos. El recorrido culmina en el Palacio de Bellas Artes, ubicado a un costado de la Alameda Central. Su construcción comenzó en 1904 bajo el régimen de Porfirio Díaz, con diseño del arquitecto italiano Adamo Boari. Interrumpida por la Revolución Mexicana, la obra no se concluyó sino hasta 1934, ya bajo la dirección del arquitecto Federico Mariscal. Su fachada de mármol blanco y su cúpula de cristal lo convierten en uno de los edificios más reconocibles de la ciudad. El Centro Histórico fue declarado Zona de Monumentos Históricos en 1980 y, en diciembre de 1987, inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial, junto con Xochimilco. Con una superficie de 9.7 kilómetros cuadrados, es el conjunto patrimonial de esta naturaleza más extenso de América Latina. Cuenta con alrededor de 1,500 edificios catalogados como monumentos históricos. La convivencia de estratos históricos en este perímetro no es sólo arquitectónica. En las mismas cuadras donde se erigían los templos mexicas y después las iglesias coloniales, hoy operan puestos de tacos, juguerías y comercios populares. El visitante puede consumir un elote en la misma acera donde, cinco siglos atrás, transitaban los sacerdotes mexicas. Esta superposición de usos y temporalidades es uno de los valores excepcionales que distinguen al área. El área recibe diariamente cientos de miles de peatones entre trabajadores, comerciantes, turistas nacionales y extranjeros. La peatonalización de calles como Madero y la ampliación de banquetas han facilitado el tránsito a pie, aunque las horas pico —entre las 10:00 y las 18:00 horas— mantienen una alta densidad de flujo. Para un recorrido completo a pie, se recomienda destinar al menos cuatro horas, con paradas en el Museo del Templo Mayor, el interior de la Catedral —que abre de lunes a domingo de 8:00 a 20:00 horas— y el Palacio de Bellas Artes —con horario de martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas. El acceso al Templo Mayor tiene un costo de 105 pesos para nacionales. El Zócalo y la Catedral son de acceso gratuito. El Centro Histórico de la Ciudad de México no es un museo al aire libre: es un distrito vivo donde el pasado mexica, la traza virreinal, el afán modernizador porfiriano y la energía popular contemporánea coexisten en cada esquina. Caminar sobre la antigua Tenochtitlan es, literalmente, pisar nueve metros de historia acumulada. Navegación de entradas Un muerto tras ataque armado en calles aledañas al Zócalo durante jornada del Fan Fest